Novecento Polanco

El servicio en el desayuno muy, muy lento. El mesero tenía una pésima actitud, le pregunté si los chilaquiles eran guisados o solo bañados (en lo personal los prefiero guisados) y de manera altanera me contesto que “bañados, como deben ser”, el huarache que pidió mi hijo era una auténtica suela, no la pudo partir, inclusive pedimos un cuchillo para carne y ni así, mi desayuno lo sirvieron con la guarnición equivocada y el sabor de los alimentos nada excepcional. El lugar (ambiente, decoración) es lo único que vale la pena.

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