Elementos de un gran traje

Elementos de un gran traje

Cada vez que vayas a comprar algo, y con más razón si es un traje debes preguntarte que mensaje quieres transmitir. Al portar un traje debes de sentirte cómodo, limpio y elegante.

Cuando vayas a comprar uno no olvides fijarte en estos fundamentes esenciales para que el traje haga el trabajo por sí solo.

La tela: Para otoño-invierno busca telas suaves, pero resistentes y cálidas.

Los hombros: Evita las hombreras o cualquier cosa parecida; insiste en una caída natural en los hombros, que baje con suavidad y enfatice, en vez de ocultar, la forma de tu cuerpo.

Las solapas: Hay varias opciones, pero si quieres un traje que sobreviva a las tendencias efímeras, opta por las solapas en pico.

La silueta: Busca el ajuste correcto en el saco (entallado, no apretado).

Detalles que vemos:

  • Costuras: Los terminados a mano crean una ligerísima ondulación en la tela.
  • Los ojales: Aunque no vayas a usarlos, los ojales que sí funcionan resultan tranquilizadores: son una señal distintiva de la sastrería seria.

Y los que no sabemos…

  • El interior: Los detalles ocultos en el interior de un saco son, muchas veces, los indicadores más confiables de la calidad del traje, pues se piensa que si el sastre escatima en lo pequeño, seguramente tampoco cuida lo importante. Forros elegantes, costuras con vivos y bolsillos internos ribeteados.
  • El pellón: Es decir, la capa de tela que queda entre el exterior y el forro, y que le da estructura al saco; cuando el sastre se toma el tiempo para coserla en su lugar, ayuda a que el saco mantenga su forma. Para determinar si tu saco tiene ese terminado (o si está fusionado, un método alternativo en el que un forro sintético se adhiere mediante una plancha especial a la tela del exterior del traje), pellizca unos tres centímetros de la tela que queda entre los dos últimos ojales. Si sientes sólo dos capas de tela, está fusionado; si sientes tres, tiene pellón.

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