Las Damas del Champagne

“Las grandes viudas del champagne”, denominadas así por el escritor gallego Álvaro Cunqueiro, son las mujeres que se hicieron cargo de las bodegas de vino a la muerte de sus maridos en periodo entre guerras.

 

Madame Posardin, viuda de Cliquot, no perdió la calma cuando en 1814 las tropas rusas ocuparon Reims y tomaron posesión de su castillo. “Que beban, ya pagarán”, dijo.

 

Louise Pommery provocó una famosa frase del príncipe Hollenhole, instalado en su castillo cuando los ejércitos prusianos cruzaron la frontera y se bebieron todo: “Nosotros no desarmamos a las mujeres; son ellas quienes nos desarman”.

 

En Freixenet, la viuda de Ferrer, Dolores Sala, se mantuvo al frente de la empresa desde la muerte de su marido, Pedro, hasta 1978.

 

En Portugal, Antonia Adelaide Ferreira, La Ferrerinha, desarrolló la vinicultura e introdujo el concepto de calidad en la producción de vinos portugueses.

 

Estas grandes damas fueron quienes llevaron el vino al podio de las más veneradas, fomentando su consumo entre la nobleza y creando verdaderas campañas de marketing cuando ni la palabra ni el concepto existían, así como contribución en la mejora de técnicas de producción.
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