Jamón serrano, ¿cómo saber si está en su punto?

El jamón serrano es un verdadero manjar, y no hay nada mejor que disfrutarlo en su punto. Debemos de usar cuatro de los sentidos para comprobar la calidad del jamón:

 

  • La vista nos servirá para ver si el color está entre un rojo violáceo y un rosa pálido. Si luce muy rojo es porque ha sufrido una alteración química que por lo general incide en los niveles de sal. Las partes blancas vendrán determinadas por la cantidad de grasa presente en el jamón blanco. La apariencia debe ser siempre brillante.

 

  • El tacto permite corroborar que el cuerpo del jamón sea siempre graso, los dedos deben resbalar fácilmente.

 

  • El olfato debe percibir un olor de persistente intensidad, pero siempre agradable y equilibrado. El olor es mucho más suave cuando está curado por la capacidad neutralizante de la sal.

 

  • Al gusto debe ser salado, amargo y dulce a la vez. La sal debe percibirse en niveles moderados. Muy alto es dañino para la salud y muy bajo es señal de que la conservación no ha sido buena. La amargura también tiene sus límites: de ser considerable, es indicativo de que hubo fallas en la técnica de curación.

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