El tenedor, un instrumento con historia insospechada!

Sus orígenes no soy muy claros, pero se cree que tuvo sus inicios en el siglo XI gracias a la princesa Teodora, hija del emperador de Bizancio, Constantino Ducas, que mandó fabricar un utensilio de oro compuesto por dos dientes para poder llevarse los alimentos a la boca, sin necesidad de tener que utilizar las manos.

Su introducción no fue fácil, pues los únicos elementos para comer eran sus propios dedos, siguiendo estrictas reglas pautadas por la realeza de los modales del buen comer y la refinadez. El tenedor fue rechazado por muchas razones predominando la falta de pericia para su uso, los comensales se pinchaban la lengua y los labios, o lo utilizaban como palillo para limpiar y rascar los dientes. Incluso llegó a denominarse como “instrumento diabólico”.

Se cuenta que fue la reina Catalina de Médici la responsable de incorporar el utensilio en Francia en el siglo XVI, quien lo usaba para rascarse la espalda.

En 1547, Enrique III de Francia descubrió en Venecia que la familia real utilizaba un tenedor de dos dientes, le pareció un instrumento cómodo para llevarse los alimentos a la boca, que ayudaba a no mancharse la ropa de moda en aquella época, no obstante fue considerado un objeto cursi y de personas afeminadas.

Pero en Europa el tenedor se hizo popular hasta el siglo XVIII extendiéndose al resto del mundo, dejando atrás la costumbre de comer con las manos.

Los primeros tenedores fabricados eran considerados una joya de orfebrería, podían tener el mango plegable y se guardaban en un estuche.

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