El color del vino, ¡un detalle que denota calidad!

El color del vino resulta del color de la piel de la uva con la que se haya elaborado, de este modo un vino blanco proviene de uvas verdes o blancas, un vino rosado se obtendría dejando macerar brevemente el mosto con la piel de la uva y un vino tinto se obtendría dejando macerar el mosto con la piel de la uva hasta alcanzar el color deseado por el enólogo.
El tiempo también es un factor que influye en el color del vino. El proceso de guarda provoca en los vinos cambios significativos, los vinos tintos por ejemplo terminan aclarándose y los vinos blancos se oscurecen, por eso, excederse en los tiempos de guarda resulta inconveniente.

Para disfrutar un buen vino, éste debe estar en su plenitud, de lo contrario el vino termina “muriendo” en un proceso de degradación.

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