Copas para vino!

El tipo de cristal, la forma, el tamaño o la comodidad en el manejo de la copa; todo está pensado para mejorar la percepción de los aromas, los colores y los matices de sabor. Para probar un vino hay que poner en funcionamiento los cinco sentidos, pero es fundamental contar con una buena copa, cuya forma influirá en el aroma y en el disfrute del vino.

Características imprescindibles:

El cristal debe ser soplado y sin tallar, para que sea fino y transparente. Así permitirá apreciar el color del vino, su brillo y, en el caso de los espumosos, las burbujas.

El diámetro de la boca debe ser inferior al de su parte más ancha, para orientar los aromas apropiadamente.

El tamaño de la copa incide en los aromas mediante su mayor o menor aireación, difusión o concentración, y el diámetro y grosor del borde se diseñará para dirigir específicamente el líquido a la zona más adecuada del paladar y la lengua, dependiendo del tipo de vino.

La copa debe ser alta y fina, para que pueda sujetarse con facilidad y siempre debe cogerse por la parte más fina o bien por la base para no ensuciar el cristal ni aumentar la temperatura del vino en contacto con las manos.

Su capacidad debe ser superior a los 210 mililitros, y como máximo debe llenarse entre un cuarto y un tercio de su capacidad. Así, se podrá observar sin problemas el ribete del vino y agitar éste en la fase olfativa, sin peligro de que se derrame.

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