Talavera, las joyas poblanas

Los inicios de la Talavera se remontan a los dominicos, quienes la elaboraban en su monasterio “Talavera de La reina” en Toledo, España. Cuando los monjes se establecieron en México durante el periodo colonial trajeron vasijas con ellos.

Aunque la alfarería ya existía en México, el arte del vidriado y esmaltado del barro llegó de España a finales del S. XVI,  fue en el año de 1589 cuando comenzaron a establecerse en los valles de Puebla, un gran número de maestros loceros, ya que ésta era la materia prima necesaria para producir cerámicas de buena calidad, lo que aumentó el auge de la ciudad como centro productor de esta artesanía. En el S. XVIII, se convirtió en el producto con más distribución en el Nuevo Mundo, disponible desde Arizona, Florida hasta Guatemala y Perú.

La producción se estancó en el S. XIX con la llegada de la revolución y los cambios ocurridos en la economía. El vidrio y la cerámica europea invadieron el mercado ya que eran más baratos que la fina talavera.

Sin duda, la talavera poblana es una de las manifestaciones artesanales que ha ganado el reconocimiento nacional e internacional no sólo por su belleza que radica en su funcionalidad, sino en la calidad de sus productos.

#MBbepresent

Deja un comentario