Salvador Dalí, un artista Gastro Estético

Salvador Dalí, un artista Gastro Estético

“Un hombre se manifiesta tal cual es cuando tiene un tenedor en su mano” – Salvador Dalí.

Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech, fue un pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español, considerado uno de los máximos representantes del surrealismo.

La comida en la vida de Dalí siempre estuvo presente. A la hora de pintar los alimentos, principalmente panes, huevos, leche, chuletas, sandías y pescados, servían como recursos simbólicos únicos al universo Daliniano.

La manera casi obsesiva con la que los pintaba, delata su fascinación con la gastronomía, a la cual consideraba un arte, diciendo: “Cocinar y pintar son artes afines. Cuando cocino, añado un poco de esto y un poco de aquello. Es como si mezclase los colores.” Aseguraba además que el órgano más filosófico del hombre es la mandíbula pues es su contacto con la realidad.

Cuando era chico, Dalí manifestó interés por la gastronomía, afirmando: “A los seis años quería ser cocinero. A los siete quería ser Napoleón. Desde entonces, mi ambición no dejó de crecer, como mi delirio de grandeza”.

De niño, Salvador Dalí costumbraba a comer erizos de mar recién pescados del Mediterráneo. Como todo catalán era amante del buen comer. Su amor por la buena comida lo llevó incluso a explorar el arte de la cocina, una pasión que compartía con su esposa Gala.

Sus bebidas favoritas eran el champagne, los cocteles, el vermut y los vinos rosados de la región de Burdeos.

Sin duda alguna, uno de los artistas surrealistas que más admiro, no sólo por su gran talento artístico, si no por su gran afición a la comida. Finalizo con esta frase suya, la cual a muchos nos queda como anillo al dedo.

“En la tierra nunca supe lo que hacia, pero estuve consciente de lo que comía”

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