Maurice-Edmond Saillant, Curnonsky: el príncipe de los gastrónomos!

¿Quién fue Curnonsky? Pues el padre de la crítica y la crónica gastronómica moderna. Y no, no se trata de un ruso, sino de un francés, nacido en Angers en 1872.

Parece claro que para ser un buen gastrónomo no es necesario ser cocinero, del mismo modo que para ser un melómano no es necesario ser músico, aunque si en una persona se aúnan el saber y el hacer el grado de perfección alcanza cuotas más elevadas.

Ya desde el siglo XVII se estaba gestando una nueva forma de concebir y disponer la vida diaria, iniciándose de este modo la aparición del gusto como un verdadero valor. Un ideal de un nuevo arte de vivir, que incluye a la burguesía  (hoy nuestra clase media). Un ideal que irá elaborando, paralelamente al desarrollo social, un arte de la mesa y de los vinos, una cultura particular y un espíritu crítico.

Esta es la coyuntura en la cual inicia su carrera Curnonsky; cuya vida bohemia lo conduce hacia el periodismo y a ser el prototipo del amante de la buena vida… pronto se convirtió en una figura familiar en cada cocina y restaurante de París. Academias y clubes culinarios competían para contar con su presidencia y se solicitaba su presencia en los banquetes todos los banquetes importantes del momento..

Curnonsky podía comer cantidades enormes, pero según él nunca comió uno que él considerara que no tuviera al menos «un pedacito de perfección». Sólo hacía una comida al día. Se levantaba a las tres o las cuatro de la tarde, desayunaba un huevo pasado por agua y un vaso de leche, recibía a sus visitas y luego aguardaba a sus acólitos para el ritual de la cena. Tenía mesa reservada en muchos restaurantes de París, y en cada una de esas mesas había una placa en la que podía leerse: «Reservada a Maurice Edmond Saillant Curnonsky, príncipe electo de los gastrónomos, defensor de la cocina francesa e invitado de honor de este establecimiento». Su actividad en pro de la cocina francesa fue intensa y él mismo nos dice:

«Me siento muy contrariado por los continuos desplazamientos que tengo que realizar a causa de la Guía Gastronómica de Francia, que comencé hace dos y que aún se encuentra a la mitad».

Funda en 1930 la ‘Academia de los Gastrónomos’. La elección popular como ‘Príncipe de los Gastrónomos’ era una necesidad social y un reconocimiento a sus méritos. Sometido a un estricto régimen a base de leche y tostaditas, el Príncipe no pudo soportarlo y un mal día de 1956 se tiró por la ventana de su apartamento.

Hasta en su digna muerte fue un gran príncipe.

A este maestro de todos los críticos  gastrónomos, le rendimos tributo. Al gran Curnonsky, SALUD!

Deja un comentario