La leyenda del chocolate

La leyenda del chocolate

Cuenta la leyenda que Quetzalcóatl descendió un día con los toltecas haciéndoles algunos hermosos regalos, los hizo dueños del maíz, frijol y yuca, con los cuales pudieron estar bien alimentados. Emplearon sus horas en estudiar y se convirtieron en grandes arquitectos, escultores y finos trabajadores de artesanía. Como los amaba tanto decidió darles una planta que había robado a los dioses que eran sus hermanos.

Sustrajo el pequeño arbusto de hojas rojas y la plantó en los campos de tula; pidió a Tláloc que la alimentara con lluvia y a  Xochiquetzal que la adornara con sus flores. Con el tiempo este arbusto dio frutos y los enseño a recogerlos, tostarlos, molerlos y a batirlo con agua en jícaras, obteniendo así el Chocolate, el cual era sólo para dioses, sacerdotes y nobles. Posteriormente todo el pueblo comenzó a consumirlo, convirtiendo a los toltecas en ricos, sabios constructores y artistas, lo cual despertó la envidia y furia de los dioses, al saber que estaban tomando una bebida digna de ellos. Un día, uno de los dioses disfrazado de mercader, le ofreció a Quetzalcóatl una bebida llamada tlachihuitli (pulque) con la cual le prometió olvidar sus penas y problemas, este la bebió y se embriago profundamente, fue tanta la vergüenza y deshonra a sus hermanos Dioses, que decidió marcharse para siempre.

A su partida se dio cuenta que todas las plantas de cacao se habían secado, sin embargo, arrojó las ultimas semillas de cacao en Neonalco (Tabasco), las cuales florecieron bajo su mano y subsistieron hasta nuestros días.

Be Present!

Deja un comentario