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La historia del muñeco en la rosca de reyes

Durante la Antigüedad, el muñeco de la rosca era  en realidad un haba. Su forma embrionaria le daba un fuerte valor simbólico de fertilidad y de felicidad. El haba promete a quien la encuentra suerte, riqueza, poder y virtud.

En la segunda mitad del siglo XIX, llegan pequeñas muñecas de porcelana al mercado francés. Son “baigneurs” (pequeños muñecos que representan a un bebé) fabricados en Sajonia. En 1874, un pastelero tiene la idea de reemplazar el haba por estas figuras.

Durante el siglo XX, los muñecos de porcelana conocen un gran éxito. Después de la Primera Guerra Mundial, la ciudad de Limoges retoma  la producción de los muñecos de porcelana hasta la llegada de los muñecos de plástico que llegarán a sustituir casi totalmente a los de porcelana.

En 1989, en Haute-Saône (al este de Francia) se prepara una pequeña revolución: Joseph Perron, ejecutivo comercial para los panaderos y pasteleros, tiene la idea de ponerle color a los muñecos de porcelana blanca. Además propone agregarles diversidad creando nuevas figuras.

A finales del siglo 20, el muñeco se vuelve un objeto de colección.

 

Fuente: Rendezvous En France

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Marco Beteta

Mexicano, entrepreneur, artista plástico y sibarita. Su vida gira en torno al buen vivir, la gastronomía, el arte, los viajes y la cultura; explorando nuevas tendencias y experiencias en restaurantes, hoteles, spas y destinos, para recomendar y compartir con todos sus fans, followers y lectores.

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