El pulque: la historia de una bebida sagrada

Considerada como la “bebida de los dioses”, muy apreciada en el imperio mexica. Hace ya varios siglos los antiguos mexicanos descubrieron que cierta clase de maguey, propio del clima semiárido del gran valle del Anáhuac, producía un jugo azucarado hoy llamado aguamiel, que al fermentarse tomaba una consistencia más o menos espesa y viscosa cuyo sabor, dependiendo del grado de fermentación va de lo ligeramente dulce a lo ácido.

Dicha bebida conocida como “Octli”, hoy pulque, llegó a ser considerada sagrada y su consumo sólo era permitido a los sacerdotes en determinadas ceremonias religiosas y de manera más o menos libre, a los ancianos. Su consumo para los jóvenes era prohibido.

Tal era su importancia que estaba consagrada a una de las deidades principales de la mitología mesoamericana: Mayahuel, la joven y hermosa diosa del pulque.

Después de la conquista, el pulque fue una de las bases alimenticias del pueblo mexicano. Actualmente los chefs de cocina de autor han comenzado a incluir el pulque como ingrediente de los platillos típicos mexicanos.

Al pulque en estado natural se le puede mezclar con diversas frutas o semillas de temporada: piña, guayaba, mango, fresa, arroz, limón, avena, nuez, mamey, limón, tuna, cáchuate. Hay sabores muy populares, para paladares aún más audaces, como los curados de jitomate, apio y ostión.

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